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Domingo 05 de Septiembre de 2010

Domingo, Septiembre 05, 2010
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TESTIMONIO DE MARIBEL

20/07/06 01:13 h (Jueves de madrugada)

Todavía a estas horas no me he hecho a la idea. Hoy, esta noche, me operararan.

Llevo en la axila unas marcas de rotulador que indican donde está uno de mis ganglios que parece ser, también tiene sus horas contadas… Se trata de una prueba. Es una prueba que se ha de hacer 24 horas antes de la operación. Le llaman del ganglio “centinela”…

Me han hecho daño. Hoy, en esa prueba, me han hecho daño.

No se si es dolor en el alma o es que realmente me estaban haciendo daño. Ya no se distinguir donde siento el dolor. El médico que me ha atendido era muy amable.

Bueno, tampoco se si él era muy amable o era mi necesidad de cariño lo que le ha encontrado tan amable. Le he pedido que me diera un beso. –Me ha mirado muy cálidamente y me lo ha dado.- (Reconozco que últimamente pido besos a todo el mundo….)

Antes de sentirme enferma, siempre pensaba que no me hubiera gustado que nadie sintiera pena por mí, pero ahora, en este momento, he de reconocer que la compasión de ciertas persona, me ayuda. Siento la necesidad de que me abracen, de que me mimen… de que me besen… ¿Me estoy despidiendo??? No, espero que no.

Soy fuerte. Sé que lo superaré. Es extraño: no lloro. Desde el día que me dieron el resultado no he llorado. Creo que es porque tengo miedo de empezar a llorar y no poder parar. Sí, tengo miedo a llorar.

Me estoy cogiendo el pecho todo el rato. Lo cojo con fuerza como si quisiera retener su tacto en mi memoria. Su tacto, su forma, su textura. Lo acaricio.

Lo siento, no sé que es lo que he hecho mal, pero siento la necesidad de pedirle disculpas por permitir que dentro de unas horas, lo mutilen. Es antinatural lo que voy a hacerle. Es una parte mía y mañana ya no estarà.

Mañana a esta hora ya habré empezado a ser otra persona.

No hay muchas oportunidades en la vida que nos permitan esto: que nos permitan evaluar un antes y un después desde el antes de que suceda el cambio.

Mañana comienzo un nuevo camino. Un camino duro, difícil, pero estoy segura que también será provechoso. Sé que todo depende de mí. Sé que la mayoría de las veces yo tendré la clave para que este camino me sea más cálido y acogedor.

Me duele la cabeza. Me apreta por dentro. ¿Sólo me duele la cabeza?

No, de hecho, creo que también me llora el alma.

Buenas noches, princesa.